El padre dj Guilherme colmo la Plaza de Mayo con su set homenaje

La Plaza de Mayo fue escenario esta noche de una postal poco habitual: miles de personas reunidas para recordar al papa Francisco y celebrarlo al ritmo de la música electrónica. El protagonista fue el sacerdote y dj portugues Guilherme Peixoto, conocido en todo el mundo por fusionar espiritualidad con techno, en un show que rompió moldes y convocó a una multitud. El evento, titulado “Francisco vive en el Encuentro”, comenzó puntualmente a las 20 y reunió a cientos de miles de personas que llegaron desde distintos puntos de la Ciudad, el conurbano y el interior del país.

Antes del inicio, las pantallas gigantes proyectaron imágenes del pontífice argentino, mientras el público acompañaba con aplausos, banderas y celulares encendidos, en una atmósfera que combinó emoción y expectativa. Guilherme, vestido con sotana y detrás de una consola, ofreció un set que mezcló música electrónica con elementos litúrgicos, campanas y fragmentos de textos religiosos.

La historia del sacerdote explica el fenómeno. Nacido en 1974 en Guimarães, Portugal, fue ordenado en 1999 y tuvo una trayectoria poco convencional: fue capellán militar y participó en misiones en Kosovo y Afganistán. Fue allí, en 2010, donde comenzó a musicalizar encuentros informales para soldados, sin imaginar que ese sería el inicio de su camino como DJ.

 

El cura se formó en música electrónica y empezó a presentarse en clubes. Lo que comenzó como una forma de recaudar fondos para su parroquia se transformó en una propuesta artística y espiritual que hoy lo lleva a escenarios de todo el mundo.

Su sello distintivo es esa fusión entre lo sagrado y lo contemporáneo. En sus sets conviven el ritmo de la pista a base de techno melodico con el recogimiento religioso. Antes de cada presentación, el sacerdote reza en privado y luego observa al público para “leer” la energía del lugar, una dinámica que define como clave para conectar.

El homenaje en Buenos Aires, organizado por la Asociación Civil Miserando, tuvo justamente ese espíritu: celebrar el legado del Papa desde una lógica distinta, más cercana a las nuevas generaciones y a una cultura contemporánea que busca otros modos de expresión.

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