EL SUCESO DE 13 REASONS WHY

Mientras los productores confirman que el año que viene se trabajará en una segunda temporada, nadie puede decir que 13 Reasons Why se ha convertido en un éxito sin techo, siendo por el momento la más vista en Netflix en lo que va del 2017. Mucha de su fama viene ya del libro de Jjay Asher que fue best seller en su momento, y mucho porque en varios países el debate del suicidio en adolescentes. No faltaron los conservadores que han culpado a la serie de ser una incitación a quitarse la vida. Hacemos un repaso y una crítica sin spoiler.

 

En los jóvenes es donde más adeptos consigue la serie, y podríamos decir que es la primera en su tipo producida por Netflix con orientación a los adolescentes. Pero nada indica en sus 13 capítulos que busque incitar al suicidio, al contrario, en todos los capítulos se busca profundizar, aunque no lo logre, buscar explicación de porqué Hanna toma tremenda decisión.

La serie comienza lenta y parece ir calentando motores en la medida que transcurren los primeros 3 capítulos. Busca captar más la atención de adolescentes, ya que el tema para el público maduro, se vuelve superficial y poco problemático y en muchos casos, con justificaciones poco verosímiles en cuanto a la trama y a lo que expresan sus protagonistas.

 

La serie se basa en 13 lados de cassettes, ¡sí!,  en la era del Ipad, usan walkman y la Jóven Hanna deja en una caja 6 cassettes grabados de ambos lados y uno de uno solo, explicando  a su amigo Clay, quien en la medida que los va escuchando el público junto a él va entendiendo el enredado trama de personajes que rodearon a la joven, que con diferentes situaciones de ¿¡bullying!? hace que termine con su vida. Lo cierto es que en la medida que avanzan los capítulos nos vamos enterando que hay varias copias de esas grabaciones dando vuelta, y muchos ya escucharon todo lo que la jóven tenía que decir antes del fatal desenlace.

 

La serie si buscaba abordar el tema del Bullying y los traumas que acarrean los jóvenes de hoy, en una sociedad basada en apariencias y en la competencia, podemos decir que se queda a medio camino, porque no explora a fondo cada uno de los temas abordados, mas bien se vuelven estereotipados.

 

Hanna, quien se quita la vida, personificado por Katherine Langford,  aparece en toda la serie en suerte de recuerdo y reconstrucción de los hechos, para enterarnos de cómo se dieron, no transmite el problema,  es poco y nada expresiva. Su rostro no denota pasarla mal, apenas se aflige en cada una de las situaciones por las que atraviesa, lo que hace que los espectadores no nos transmite su dolor. Tampoco se entiende y eso lo torna poco verosímil,la cantidad y diversidad de cosas que le hacen a la joven en tan poco tiempo.

 

13 Reasons Why termina siendo no una serie imperdible por su contenido, pero quizas si para quienes quieren estar a tono de que se habla. Más bien termina siendo esas series poco adictivas, más bien simplemente para cuando no tenemos otra cosa que ver y debemos matar el rato.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.